Un hermano, amigo, compañero, socio…

Matías Melli Ferreira, Dicen que te fuiste. Dicen que no estás.

Te extrañamos. Te lloramos. Y, aun así, equivocadamente, te esperamos.

¿Cómo no hacerlo? Si te clavaste en nuestro corazón, sin quererlo o quizás queriéndolo, tan sólo vos lo sabrás. Y en éstos momentos seguro sonreirás, con esa picardía que dibujabas momentos con los colores

más brillantes, el de tu bondad; el de nuestra amistad.

Pulsean en mi alma, perdón, en nuestras almas, la tristeza de no tenerte, y la alegría y el honor de haberte conocido. Hay empate dice el vaso que frente mío pusieron como de prepo el millonario más mendigo; el recuerdo.

Una cerveza más solíamos escuchar, mientras tu palabra autorizada le cantaba al sol para que ésta se vaya y el tercer tiempo pida descuento, y nuestra amistad siga creciendo.

Te extrañamos. Te lloramos. Y aun así, equivocadamente, te esperamos.

Dicen que te fuiste, sin embargo, seguirás estando. Justo vos, que nunca pedías salir, te sacaron de nuestras vidas, y te ubicaron en lo más altos de nuestros recuerdos.

Hermano de sus amigos, cómplice de secretos, león indomable en el verde césped; rey de la bondad.

Por siempre y para siempre Matías.

Siempre estarás presente, porque ésta herida que nunca cicatriza siempre sangrará tu fuego sagrado de la amistad; sincera, desinteresada y sobre todo incondicional.

Donde estés, estás jugando, estás puteando, estás sonriendo, yo lo siento, juro que te veo.

Un trago más, uno de esos tantos que solíamos compartir.

Quizás así éste dolor eterno de no tenerte se transforme en la mentira más querida y pueda darte un abrazo. Podríamos dártelo, ya que nada dejaste pendiente, pero es nuestro egoísmo el que caprichosamente pide a gritos hoy tenerte.

Cambiabas de frente majestuosamente, como pasabas del fragor del insulto a la ternura del abrazo.

Ese abrazo que todos te dimos, mientras vos descansabas, plácidamente, con la tranquilidad de haber dado todo.

Tanto nos diste, que nunca te dejaremos ir, al menos de nuestro recuerdo, y de nuestro corazón.